Trabaja seis días y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el día séptimo será un día de reposo para honrar al Señor tu Dios. Éxodo 20:9-10
Necesitamos un día en el cual el trabajo se detenga de súbito. Necesitamos un período de veinticuatro horas en el cual las ruedas paren de girar y los motores dejen de funcionar. Necesitamos detenernos.
Pero hay un versículo que describe muchas vidas: Ciertamente como una sombra es el hombre; ciertamente en vano se afana; amontona riquezas y no sabe quién las recogerá (Salmo 39:6, RVR).
¿Se parece eso a tu vida? ¿Estás muy poco tiempo en un lugar que tus amigos te consideran un fantasma? ¿Te mantienes mucho en constante movimiento que tu familia ha empezado a preguntarse si existes? ¿Alardeas de tu actividad frenética a expensas de tu fe?
Aminora el paso. Si Dios lo ha ordenado, es porqué tú lo necesitas. Si Jesús dio el ejemplo, es porque a ti te hace falta. Tómate un día para decirle no al trabajo y sí a la adoración.
Escrito por Max Lucado