“Queridos amigos, no se sorprendan de las pruebas de fuego por las que están atravesando, como si algo extraño les sucediera. En cambio, alégrense mucho, porque estas pruebas los hacen ser partícipes con Cristo de su sufrimiento, para que tengan la inmensa alegría de ver su gloria cuando sea revelada a todo el mundo”. Pedro 4:12 – 13 (NTV)
Si han estado en la playa, seguramente se han encontrado con cangrejos. Bueno, cuando me encontré con uno, mi opción era verlo como un peligro o una oportunidad… Un peligro porque podría lastimarme con sus pinzas, o como una oportunidad para tomarle una foto… Yo lo tomé como oportunidad y tomé hermosas fotos…
Lo mismo pasa en nuestra vida, enfrentamos circunstancias que podemos ver como peligro u oportunidad: Peligro de salir lastimados, de perder seguridad o comodidad, de sufrir, de cambios incomodos, etc. – O como una oportunidad de crecer, de un cambio positivo, de re-direccionarnos, de trabajar en cosas que hemos dejado de lado, de crear nuevas amistades, de madurar, conocer mejor a Dios, etc.
Como estos versículos nos muestran, debemos tener la perspectiva correcta de las “pruebas de fuego” que enfrentamos. Ver esas pruebas como la oportunidad de ser partícipes con Cristo de Su sufrimiento, de ver Su gloria revelada y también, en otro pasaje, nos enseña que esas pruebas fortalecen nuestra fe y que así creceremos en nuestra fe, en nuestra relación con Dios y en nuestra vida. Esos peligros pueden enriquecer nuestra vida, si así lo permitimos.
Todos enfrentamos “cangrejos” a lo largo de nuestro camino, pero ¿cómo los veremos? Aunque sea difícil, aunque duela y te dé temor, mira a esos “cangrejos” como oportunidad más que como peligro… Así crearás tomas increíbles de tu vida, que quedarán para siempre… Y también crecerás en todo aspecto, llegando a ver a los “cangrejos” como son… ¡Los cangrejos son bendiciones disfrazadas!
Escrito por Rebekka Otremba