
Hace un tiempo estaba en un transporte de pasajeros en la ciudad de Monterrey, cuando senti que Dios tocó mi corazón para levantarme y predicarles a los pasajeros, asi que me levante de mi asiento y empece a hablar en voz alta sobre la venida de Cristo, un hombre que estaba sentado en la parte trasera me gritó:
– Cállate y siéntate!
O me levanto y voy y te rompo la cara. (Traducido a palabras decentes)
Me volví a sentir tocado por Dios y les reitere que Dios les amaba, el hombre me amenazó una vez mas con darme una paliza si no me sentaba y no me callaba.
Sentí una vez mas que Dios me motivaba a decirles que Jesucristo sanaba a todos los que estaban ahi en ese momento de cualquier enfermedad, tambien que El les amaba y que se arrepintieran.
El hombre que me estaba amenazando que por cierto venia acompañado con un niño, se levantó y fue hacia mi para atacarme cuando su pequeño niño le gritó y le dijo:
– PAPÁ NO LE PEGUES, NO HAGAS ESO, PAPÁ EL ES UN ENVIADO DE DIOS !
En ese momento este hombre abrazo a su hijo y se puso a llorar muy fuerte, le pregunte:
– ¿Por qué lloras señor?, aún en lágrimas y arrodillado en el pasillo del bus abrazando a su hijito me respondió:
– Mi hijo era sordomudo y ahora está hablando!
Perdoname por favor!
Les abrace y al ver a la gente impactada, aproveche a guiar a todos los presentes a recibir a Jesus en su corazon.
Hagamos lo que Dios nos indique!
TODA LA GLORIA ES SOLO A DIOS!!
Misionero Jose Castillo – Mexico
(Imagen con fines ilustrativos)