Cuando vieron la estrella, ¡se llenaron de alegría! Entraron en la casa y vieron al niño con su madre, María, y se inclinaron y lo adoraron. Luego abrieron sus cofres de tesoro y le dieron regalos de oro, incienso y mirra. Mateo 2:10 – 11 (NTV)
Estamos acercándonos a Navidad, a todo nuestro alrededor vemos luces, decoraciones y promociones para comprar esto o aquello para nuestros seres queridos. En todo este ajetreo es fácil olvidar la verdadera razón de la celebración: El nacimiento de Jesús. Y aún si lo recordamos, es fácil dejarnos llevar simplemente por la celebración de una época, los regalos, las comidas, los villancicos, etc., y darle a Jesús poco pensamiento y poco honor. Pero en este pasaje vemos a los sabios y su actitud frente a este evento. Primero se alegraron cuando vieron a Jesús, que tú y yo también nos alegremos al pensar en la venida de Jesús, pues eso trajo nuestra salvación! Pero los sabios también lo adoraron y le trajeron sus mejores tesoros. Que tú y yo en esta navidad lo adoremos, le honremos, y le traigamos lo mejor a Él. Que los mejores regalos no sean para nuestros padres, hijos, seres amados, pero para Jesús: Dale tu tiempo, tus sueños, tus anhelos, tu fuerza, tu energía, tu trabajo, etc. Dale lo mejor de ti a El. ¡El se lo merece! El se humilló, se hizo humano, nació como bebé, para salvarte a ti y a mí, como no darle lo mejor de nosotros. ¡Feliz Navidad!
Escrito por: Rebekka Otremba