Sin embargo, el pueblo siguió pecando; a pesar de sus maravillas, se negaron a confiar en él. Entonces, hizo que la vida de ellos terminara en fracaso, y sus años en horror. Salmo 78:32-33
Estos versículos nos recuerdan lo terrible que es negarse a confiar en Dios. Tu y yo tenemos y podemos tomar una decisión: ¿vamos a confiar en Dios aunque no entendamos lo que hace o cómo nos dirige? ¿O vamos a negarnos a confiar en El y más bien confiar en nosotros, otras personas o ciertas cosas, etc.? Bueno, tomemos el ejemplo del pueblo de Israel y no nos neguemos a confiar en Dios, pues así como les pasó a ellos, también nuestra vida terminará en fracaso y nuestros años en horror. Ninguno de nosotros desea eso, ¿verdad? Todos queremos éxito y una buena vida. Pues esto se logrará confiando en Dios, pase lo que pase, en todo momento y circunstancia. ¡Confiemos en nuestro Dios, que no nos va a defraudar!
Escrito por: Rebekka Otremba