No tengas miedo, que yo estoy contigo; no te desanimes, que yo soy tu Dios. Yo soy quien te da fuerzas, y siempre te ayudaré; siempre te sostendré con mi justiciera mano derecha. Isaías 41:10
Algo de lo que siempre debemos de estar seguros y tener certeza es saber quién es Dios en nuestras vidas. Acabamos de leer uno de los versículos mas conocidos a nivel de la Biblia. Y quiero que resaltemos algunos puntos vitales pero primero vamos a dividir el versículo en dos panoramas: El primero va a hacer nuestro deber como creyentes y el segundo panorama son las promesas de Dios para nosotros.
1) Nuestro deber: A veces no nos gusta que nos digan lo que debemos de hacer, pero que mejor instrucción que la de Dios. La recomendación de nuestro PADRE siempre va a hacer mucho mejor para nuestras vidas. Muchas veces nos vamos a enfrentar a situaciones difíciles en los cuales debemos de levantar la cara y cumplir con lo que el Señor nos pide:
-No tener miedo.
-No desanimarnos.
2) Promesas de Dios: Las promesas de Dios son innumerables, siempre desea lo mejor para nosotros y nos entrega lo mejor que el tiene, nos da promesas de seguridad, de confianza para seguir adelante con nuestras vidas. En el punto anterior estuve hablando acerca de que siempre vamos a enfrentar situaciones complicadas y debemos de poner de nuestra parte y en ese momento Dios no da un aliento dándote estas promesas para ti:
-Estoy contigo.
-Yo soy tu Dios
-Yo te doy fuerzas
-Yo te ayudaré.
-Siempre te sostendré.
Conclusión: Es demasiado increíble ver como lo que Dios nos pide a nosotros no se compara con lo que el nos da, podemos enumerar que lo que él nos pide son solamente dos cosas ( en este pasaje) y las promesas que tiene para nosotros son cinco.
Dios siempre es Dios y EL sigue allí siempre a pesar de nuestras malas acciones y decisiones, pero es increíble ver todo lo que EL tiene para nosotros si obedientes a su palabra, Dios te pide pero te multiplica la bendición por gracia de tu obediencia. Debemos de enfocarnos más y más en las cosas de Dios y no en nuestras debilidades humanas.
Escrito por Gustavo Campos V.