Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer. Juan 15:5 (RVR1960)
Existen temas interesantes, bonitos, cautivantes y demás, pero, en particular el día de hoy nuestro tema no será nada menos que VITAL. Y tiene que ver con el PERMANECER, ¿por qué tomarse un rato para hablar de permanecer? pues porque hoy por hoy permanecer parece no ser de importancia en nuestra generación, dejo el curso y no continuo, renuncio a mi trabajo, termino con mi novia o novio, me divorcio y punto, dejo el libro a medio leer, no termino mis tareas, retos, objetivos, ¡wow! en fin, nuestra generación parece no tener el carácter de permanecer en aquello que comenzó y es precisamente esa misma actitud que llevamos a nuestra vida con Dios, es por eso que nuestro camino con Dios se torna intermitente, emocional, en ocasiones estoy a full pasión y en otras siento que ni siquiera soy determinado por Dios, por cualquier motivo dejo de caminar con él, y me olvido de todo, me desanimo y enojo con Dios sin razón alguna y lo dejo, me voy, pero luego vuelvo a él le pido perdón y ya todo sigue igual…… esto es precisamente lo que viven hoy por hoy millones de jóvenes en el mundo. Dios no desea una relación desechable contigo, es más, él no busca una relación, él quiere una comunión contigo lo cual es muy diferente (luego hablaremos de la grandes diferencias entre una y la otra) pero si algo busca Dios de nosotros es el PERMANECER, sin importar el tiempo o lo que estemos viviendo, sea bueno o malo él quiere que permanezcas, el permanecer en Dios te hará crecer personalmente, ministerialmente, como hijo, como profesional, en TODO, el que permanece FRUCTIFICA y es precisamente lo que el Padre busca de ti.
Disfruta a Dios, vívelo intensamente, permítele ser parte de tus procesos, permanece, no dejes que ningún desaliento te saque de Dios, tampoco el hecho de vivir un gran momento porque en definitivo, separados de Dios nada podemos hacer. PERMANECE Y APASIONATE!!!
Escrito por Michael Bermudez