Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Santiago 1:19-20
En ocasiones nuestra sabiduría puede verse opacada por la forma en que actuamos según las circunstancias. La palabra bien nos aconseja a ser buenos oidores ya que esto nos puede ayudar a entender mejor a las personas y a lo que Dios mismo quiere decirnos. Nos enseña a ser tardos para hablar ya que puede suceder que nuestros pensamientos traicionan nuestras palabras y nos enseña a ser tardos para airarnos ya que de nuestros impulsos muchas veces pretendemos imponer las cosas, sin embargo, Dios es justo para con los que le aman y actúa según su naturaleza de paz.
No nos dejemos llevar por nuestra naturaleza impulsiva; dejemos que Dios forme nuestro carácter, ya que él actúa con misericordia y bondad.
Bendiciones
Michael Madriz