Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Dios es nuestro Padre misericordioso y la fuente de todo consuelo. Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros. Pues, cuanto más sufrimos por Cristo, tanto más Dios nos colmará de su consuelo por medio de Cristo. 2 Corintios 1:3 – 5 (NTV)
Yo no sé por lo que estés pasando… tal vez estás pasando por una pérdida de un ser querido, problemas de salud, financieros u otro dolor, estás necesitado de consuelo. Y quiero recordarte y animarte con el hecho de que Dios es misericordioso y la fuente de consuelo. El está contigo, te abraza y te consuela en todo lo que estés pasando y pasarás. El está ahí, PERO, Dios no solamente te consuela para que tu estés bien, para que puedas seguir la vida, NO, todo consuelo que Dios nos da es para que nosotros también podamos consolar a los demás. Para que nosotros nos volvamos un canal de ese consuelo divino, que podamos abrazar y consolar a los demás. ¿Estás sufriendo mucho? Mucho mayor será su consuelo…. Confía en El, descansa en El, déjate abrazar por El…. Y sal a consolar a los demás…
Escrito por: Rebekka Otremba