Yo sé, Señor, que nuestra vida no nos pertenece; no somos capaces de planear nuestro propio destino.Así que corrígeme, Señor, pero por favor sé tierno; no me corrijas con enojo porque moriría. Jeremias 10:23 – 24
Tú y yo tenemos la tendencia a creer que nuestra vida nos pertenece y que podemos hacer con ella lo que deseamos, que nadie debería decirnos qué hacer o no… Pero este versículo nos recuerda, que nuestra vida no nos pertenece, le pertenece a Dios, y no podemos planear nuestro destino. Si, podemos hacer planes, pero si estos finalmente se dan y si nuestros sueños se cumplen como deseamos, está fuera de nuestro control… Es Dios quien planea y encamina este destino. Así que, permitamos que Dios nos corrija para ir por el camino correcto, que nos recuerde que no nos pertenece nuestra vida… Y pidámosle como el profeta Jeremías, que lo haga con ternura y sin enojo… Y los resultados serán los mejores para nuestras vidas.
Escrito por: Rebekka Otremba