Sólo quedarán unos cuantos de su pueblo, como aceitunas sueltas en un olivo después de la cosecha. Sólo dos o tres quedan en las ramas más altas, cuatro o cinco esparcidas aquí y allá entre las restantes», proclama el SEñOR, Dios de Israel. Entonces, por fin el pueblo buscará a su Creador y volverá los ojos al Santo de Israel. Isaías 17: 6 – 7
¡Impresionante! El pueblo de Dios tuvo llegar al extremo de terminar siendo unos pocos, habiendo sufrido mucho, para finalmente buscar a su Creador y volver sus ojos a Dios… Es increíble ver esa terquedad y esa actitud del pueblo de Israel, pero… ¿qué de nosotros? ¿Estamos siguiendo su ejemplo? ¿Estamos dejando a Dios de lado en ciertas o todas las áreas de nuestra vida, y recién cuando lleguemos al final de nuestras fuerzas y posibilidades, lo buscaremos y reconoceremos que El es Dios, que está ahí y que hemos de seguirlo? No seamos como el pueblo de Israel, seamos personas que siempre estén buscando a Dios, agradeciendo por toda Su gracia y favor por nosotros, colocándolo en primer lugar de nuestra vida y reconociendo que sin El no seríamos nada.
Escrito por Rebekka Otremba