Como bebés recién nacidos, deseen con ganas la leche espiritual pura para que crezcan a una experiencia plena de la salvación. Pidan a gritos ese alimento nutritivo ahora que han probado la bondad del Señor. 1 Pedro 2:2 – 3 (NTV)
Todo ser humano desde que nace necesita alimento. Los bebés lloran para demostrar que necesitan ese alimento… Al crecer nuestro cuerpo nos señala que debemos comer… Y somos fieles en alimentar nuestro cuerpo. Pero, ¿somos así de fieles en alimentar nuestro espíritu? Realmente anhelamos y deseamos esa leche espiritual, ese alimento nutritivo? O ¿nos contentamos con lo que recibimos domingo a domingo, o de vez en cuando, o hasta vamos a otras fuentes alimenticias que como ciertas comidas no son sanas y más bien nos hacen daño? Que nuestro anhelo realmente sea recibir esa leche y ese alimento espiritual, que cada día nos metamos en la Palabra de Dios para recibir ese alimento, para poder crecer en nuestra experiencia plena de la salvación, que lo podamos conocer mucho más. Que ya no seamos cristianos “light”, en dieta espiritual, más bien que seamos cristianos que se alimentan bien y por eso están sanos y fuertes para enfrentar cualquier situación que se nos presente. ¡Ve a Su Palabra y recibe el mejor alimento!
Escrito por: Rebekka Otremba