Tomás, uno de los doce discípulos (al que apodaban el Gemelo), no estaba con los otros cuando llegó Jesús. Ellos le contaron: —¡Hemos visto al Señor! Pero él respondió: —No lo creeré a menos que vea las heridas de los clavos en sus manos, meta mis dedos en ellas y ponga mi mano dentro de la herida de su costado.
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Regreso a casa
Todos tenemos miedo y está bien, ahora entraremos al aislamiento y eso está bien, hay compras de pánico y está bien, porque nos ha mostrado el egoísmo y la fragilidad en la que vivimos, hay una enfermedad rondando nuestras vidas como un buitre hambriento y eso está bien, porque resulta que no somos tan fuertes como pensábamos, incluso la muerte

