Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo Efesios 2:4-5
En el momento que reconocemos que nuestra vida necesita de un cambio, de un giro en cuanto a nuestro comportamiento, nuestra manera de vivir y pensar, cuando expresamos a Dios nuestra necesidad de tenerle en nuestro corazón para que El cambie todo y llene todo en nosotros, es el momento donde la gracia y la misericordia se derraman en nuestra vida.
Lo que muchas veces no pensamos es que aún antes de reconocer esa necesidad o de invitarle a que El llene nuestra vida, Dios ya nos amaba. Tal vez es difícil creer que alguien nos pueda amar cuando nosotros no le hemos amado. Pero Dios es fiel y grande en misericordia, que ha pensado en nosotros desde que nos encontrábamos alejados de Él.
Recibe y comparte ese amor, vive siempre juntamente con El.
Escrito por Natalia Umaña