En presencia de Dios y de Cristo Jesús quien un día juzgará a los vivos y a los muertos cuando venga para establecer su reino te pido encarecidamente: predica la palabra de Dios. Mantente preparado, sea o no el tiempo oportuno. Corrige, reprende y anima a tu gente con paciencia y buena enseñanza. 2 Timoteo 4:1 – 2
En estos versículos Pablo está pidiendo a Timoteo que predique la Palabra, pero en lo que quiero que nos enfoquemos es en que le pide que se mantenga preparado. Mantenerse implica algo constante, algo permanente. Aunque tal vez tú y yo no seamos pastores o predicadores como lo era Timoteo, si debemos estar siempre preparados para poder hablar de Dios y testificar. No podemos esperar a tener una posición, un título o una asignación pública (como predicar o algo así) para prepararnos y así poder predicar Su Palabra y defender la fe. Siempre debemos estar preparados. En los momentos menos esperados, Dios nos pone personas en el camino a quienes hablar y predicar. Así que: te pido encarecidamente: predica la palabra de Dios. Mantente preparado, sea o no el tiempo oportuno. Corrige, reprende y anima a tu gente con paciencia y buena enseñanza.
Escrito por: Rebekka Otremba