No obstante, aún me atrevo a tener esperanza cuando recuerdo lo siguiente: ¡el fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana. Me digo: «El Señor es mi herencia, por lo tanto, ¡esperaré en él!». Lamentaciones 3:21 – 24
Cuando Jeremías escribió Lamentaciones, el pueblo de Israel estaba pasando por un muy mal momento, parecía no haber esperanza alguna para ellos, parecían estar al final de todo. Pero en medio de todo su dolor (el cual expresa en este libro), Jeremías recuerda, y nos recuerda, que no importa lo desesperante y desesperanzadora la situación pueda ser, hay una esperanza: Dios no cambia. Su amor no se acaba, su misericordia no se acaba, El es fiel… Tal vez la situación que vives parece no tener salida ni solución, pero recuerda que tienes una esperanza: Tu Dios no ha cambiado, El no ha dejado de ser el mismo, EL sigue obrando, El sigue mostrando Su gran amor, El sigue interviniendo, así que espera en EL. EL HARÁ!! ¡Qué gran esperanza! Descansa en EL, confía en El…. vale la pena… Nuestro Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos. EL obró, está obrando y seguirá obrando a nuestro favor.
Escrito por: Rebekka Otremba