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Corre con un propósito

¿No se dan cuenta de que en una carrera todos corren, pero sólo una persona se lleva el premio? ¡Así que corran para ganar! Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno. Por eso yo corro cada paso con propósito. No sólo doy golpes al aire. Disciplino mi cuerpo como lo hace un atleta, lo entreno para que haga lo que debe hacer. De lo contrario, temo que, después de predicarles a otros, yo mismo quede descalificado. 1 Corintios 9:24-27
Es muy fácil vivir la vida sin un propósito claro, intentar hacer algo por este lado y después por el otro. Ver cómo me va con esto o con aquello, aun en los caminos del Señor, intentemos con este ministerio, ahora con el otro, intentemos en esta iglesia, ahora en la otra, etc. Es como si corremos de un lado para el otro, pero sin un claro propósito. En estos versículos Pablo nos anima a correr CADA paso con propósito, que todo lo que hagamos, pensemos, digamos, etc. tenga un propósito, teniendo como meta la vida eterna, el premio eterno. Todo lo que tú y yo hagamos y hacia donde apuntemos debe tener un propósito, un propósito eterno: ¿Esto como impactará la eternidad? ¿Cómo impacta el reino de Dios? Así como los atletas entrenan para su carrera, se enfocan solo en eso y tienen solo la meta en mente, así también nosotros entrenémonos para nuestra carrera hacia la vida eterna, enfoquemonos en ello y tengamos esa meta en mente.
Escrito por: Rebekka Otremba

Rebekka Otremba
Soy Rebekka Otremba. Soy colombo-alemana, y estudié una Licenciatura en Biblia y Teología, una Maestría en Psicología Clínica Cristiana, tengo un Diploma Avanzado en Respuesta en Crisis y Cuidado en Caso de Trauma, estudios en tratamiento de Desordenes Alimenticios, y varios cursos de Consejería/Psicología. Soy Master Coach en Salud Mental con especialización en Prevención de Suicidio. Mi pasión y deseo es ayudar a los jóvenes con sus luchas, problemas y dificultades, poder escucharlos, consolarlos, animarlos y aconsejarlos para lograr el potencial que Dios les ha dado. Estoy dispuesta y deseosa de escucharte y ayudarte. Si necesitas ayuda, contáctame al correo electrónico: conversemosenconfianza@gmail.com. No lo enfrentes sol@

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