Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Él corta de mí toda rama que no produce fruto y poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más. (Juan 15:1 – 2 NTV)
Si usted ha ido a un viñedo y hablado con alguien que trabaja en eso, tal vez haya oído el trato que necesita la vida para dar más fruto… A fin de poder dar más fruto, después de la cosecha se poda la vida, dejando practicamente el tronco madre y quitando muchas de las ramitas… esto hace que la energía, el nutriente del tronco se concentre más en algunos palos que darán más uvas… Así es con Dios en nuestra vida… El poda nuestras vidas, quita aquello que estorba, que en sí tal vez hasta ni es malo, pero que va a estorbar que “todos los nutrientes” vayan a donde deben ir: a producir fruto. Tal vez estés diciendo, Dios, no me quites esto, este proceso/trato duele…. pero ten en mente estos versículos y la ilustración del viñedo… El no lo hace por malo, lo hace para que des más fruto… para que seas aún más fructifero. Así que aguanta ese dolor temporal, pues solo es para que puedas dar aún más fruto… Es para algo bueno… Si El no lo hace llegarías a un punto donde ya no darías fruto… porque toda la energía y nutrientes va a las ramas y no al fruto…