Cuando la gente se alaba a sí misma, ese elogio no sirve de mucho. Lo importante es que los elogios provengan del Señor. 2 Corintios 10:18
¿Todos queremos ser elogiados, verdad? Pero muchas veces buscamos el elogio en el lado equivocado. Lo buscamos en las personas a nuestro alrededor, o hasta nos elogiamos a nosotros mismos. Muchas veces esos elogios nos terminan decepcionando o nos decepcionamos porque no recibimos el elogio que queríamos o no de la persona que queríamos recibirlo.
Pero lo importante es que DIOS nos elogie, que hagamos lo que EL desea que hagamos y así recibir un elogio que realmente dura y es consistente y tiene un valor eterno, no temporal. Vivamos nuestra vida de tal forma que Dios nos elogie… no importa que lo hagan los demás o no, pero que Dios si nos elogie…
Escrito por: Rebekka Otremba