Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento; antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia. Eclesiastés 12:1 – 2
Nuestra tendencia como jóvenes es pensar y decir que buscaremos a Dios más adelante, cuando seamos adultos, cuando hayamos logrado esto o aquello. Decimos que tenemos que disfrutar nuestra juventud al máximo…
En estos versículos somos animados a no esperar, sino a acordarnos de nuestro Creador ahora, no cuando “vengan los días malos”.
Esto me hace pensar por un lado que la juventud son días buenos, primeramente, y que es la mejor oportunidad para buscar, adorar y servir a nuestro gran Dios. Ahora es que tenemos energía, ánimo, oportunidad y podemos aprovechar nuestra juventud para invertir en lo que vale la pena y tiene trascendencia: una relación personal con Dios. Hoy tenemos la facilidad de hacer muchas cosas sin las obligaciones que más adelante pueda traer una familia, la edad, etc.
Disfrutar nuestra juventud al máximo es incluir en ella a Dios y lo que El tiene para nosotros. Ahora podemos colocar los fundamentos para lo que será el resto de nuestra vida. ¡No dejemos pasar esta oportunidad! Ahora podemos cumplir la voluntad y el plan de Dios para nuestra vida, no esperemos a ser mayores y que tal vez ya no podamos hacer lo que quisiéramos… ¡Hazlo hoy!
Escrito por Rebekka Otremba