Escúchenme, descendientes de Jacob, todos los que permanecen en Israel. Los he protegido desde que nacieron; así es, los he cuidado desde antes de nacer. Yo seré su Dios durante toda su vida; hasta que tengan canas por la edad. Yo los hice y cuidaré de ustedes; yo los sostendré y los salvaré. ¿Con quién me compararán? ¿Quién es igual que yo? Hay quienes derrochan su plata y su oro y contratan a un artesano para que de estos les haga un dios. Luego, ¡se inclinan y le rinden culto! Lo llevan sobre los hombros y cuando lo bajan, allí se queda. ¡Ni siquiera se puede mover! Cuando alguien le dirige una oración, no obtiene respuesta; no puede rescatar a nadie de sus dificultades. …Recuerden las cosas que hice en el pasado. ¡Pues solo yo soy Dios! Yo soy Dios, y no hay otro como yo. Solo yo puedo predecir el futuro antes que suceda. Todos mis planes se cumplirán porque yo hago todo lo que deseo. Isaías 46: 3 – 10 (NTV)
El pasaje de hoy es algo largo, pero necesario para entender el mensaje y contexto. No hay otro Dios como el Dios verdadero, nuestro Dios. Así como a Israel, El nos ha protegido y cuidado, El ha sido nuestro Dios, nos hizo y nos cuidará… No lo podemos comparar con nadie, los otros dioses son hechos por nosotros y no tienen poder, no sirven para nada… Pero nuestro Dios es diferente. El si escucha y El si responde, El si nos puede salvar de toda dificultad. Recuerda lo que Dios ha hecho en el pasado tanto en tu vida, como en la historia, tu familia, etc. El es incomparable, El único que puede predecir el futuro, que cumple Sus planes y que cumple Sus promesas. Este año ponlo en primer lugar, ponlo en el centro y quita de tu vida todo dios que ha usurpado el lugar del único y verdadero Dios.
Escrito por: Rebekka Otremba