Entonces Moisés le dijo al Señor: —Oh Señor, tú eres el Dios que da aliento a todas las criaturas. Por favor, nombra a un nuevo hombre como líder de la comunidad. Dales a alguien que los guíe dondequiera que vayan y que los conduzca en batalla, para que la comunidad del Señor no ande como ovejas sin pastor. (Números 27:15 – 17 NTV)
¡Qué admirable actitud la de Moisés! El sabía que su tiempo estaba llegando a su fin, sabía que ya no sería el líder… y en vez de aferrarse a su liderazgo, en vez de pensar “Yo soy el mejor líder que podían tener, el que me siga no será tan bueno, etc.”, el más bien le pidió a Dios nombrar a un nuevo líder. El pensó en el pueblo y su necesidad de un líder…. El pidió alguien que podía hacer lo que él ya no podía hacer, para que la gente no se desvíe. Cuántas veces nos aferramos a nuestras posiciones, queremos ser los mejores, creemos que nadie puede ser tan bueno como nosotros, y eso muestra que en el fondo solo estamos pensando en nosotros y nuestro bienestar. Pero Moisés pensó en el bien del pueblo y sabía que necesitaban a alguien más… Así que tengamos la actitud de Moisés, pensemos en el bien de los que Dios ha puesto a cargo nuestro, reconozcamos que hay otros que harán un excelente trabajo y tal vez lleven a estas personas a donde no los podemos llevar…. Pensemos en los demás antes que en nosotros y nuestra fama…. ¡Vale la pena!
Escrito por: Rebekka Otremba