Somos tan sólo sombras que se mueven y todo nuestro ajetreo diario termina en la nada. Amontonamos riquezas sin saber quién las gastará. Entonces, Señor, ¿dónde pongo mi esperanza? Mi única esperanza está en ti. Salmo 39:6 – 7
¡Cuán cierto es este versículo! Tú y yo solo somos sombras, todo nuestro ajetreo, nuestros afanes diarios terminan en nada. Cuando miramos atrás, vemos que de nada (o no de mucho) sirvió esforzarnos tanto, estresarnos y hacer y deshacer… Como dice el Salmista, amontonamos riquezas y no sabemos quien las gastará, pues no tenemos seguridad del futuro…. Pasamos nuestra vida tratando de cumplir nuestros sueños, de lograr esto o aquello, pero solo terminamos cansados y frustrados. Pero que bueno que nuestra esperanza no está en eso… ¡nuestra única esperanza está en Dios! Solo El puede darle sentido a nuestra vida y puede hacer más allá de lo que tú y yo podamos imaginarnos. El tiene planes para nuestras vidas y El los cumplirá, no tenemos que afanarnos y buscar amontonar riquezas, simplemente coloquemos nuestra esperanza y confianza en Dios y El obrará y hará más de lo que te imaginas. Vale la pena confiar en El!
Escrito por: Rebekka Otremba