Si queremos heredar la vida eterna, tenemos que vivir una vida en santidad. Debemos negarnos a nosotros mismos y saber decir no a las cosas de este mundo que sabemos nos alejan de Jesús.
No hay salvación para nosotros fuera de Jesús, porque mediante la fe en él recibimos poder para ser hijos e hijas de Dios; pero no se trata de una fe pasajera, sino que es una fe que a pesar de las circunstancias está firme y no se deja llevar. Demostramos esa Fé en Dios en nuestra manera de vivir, siendo ejemplo para todos a nuestro alrededor que hemos decidido seguir a Cristo, y que nuestra meta es ser como Él. Así como dice el versículo, porque debemos vivir "sobria, justa y piadosamente" en este mundo, demostrando a los demás el carácter de Cristo a través de nuestras vidas.
Grandes responsabilidades tenemos todos los que hemos recibido el mensaje y se nos ha dado para compartirlo con los demás. Y con nuestro Ejemplo debemos tener una influencia que atraerá a otros a la Salvación.
Escrito por Karla Ureña